1. Definir los objetivos de la aplicación:
Reducción de la demanda máxima: Aprovechar las diferencias en los precios de la electricidad, cargando cuando los precios son bajos y descargando cuando son altos, permite ahorrar directamente en la factura de la luz. Este es el modelo más común.
Gestión de la demanda: Reducir el consumo máximo de energía de las empresas durante los períodos de máxima demanda eléctrica para disminuir los costos básicos de electricidad en la facturación bajo demanda.
Alimentación de respaldo: Sirve como fuente de alimentación de respaldo para hacer frente a cortes o fluctuaciones en la red eléctrica, garantizando el funcionamiento ininterrumpido de los equipos de producción críticos.
Sinergia entre energía fotovoltaica y almacenamiento: En combinación con sistemas fotovoltaicos distribuidos, se incrementa la tasa de autoconsumo de la generación de energía fotovoltaica y se reduce la dependencia de la compra de energía de la red eléctrica.
2. Evaluar la capacidad (kWh) y la potencia (kW):
Potencia nominal (kW): Determina la cantidad máxima de electricidad que el sistema puede generar simultáneamente, la cual debe satisfacer la carga máxima instantánea de la instalación comercial.
Capacidad disponible (kWh): Determina durante cuánto tiempo el sistema puede soportar esta potencia de salida (por ejemplo, 2 horas, 4 horas o más).
Tasa de carga/descarga (tasa C): Esta debe seleccionarse en función de los requisitos de la aplicación. Por ejemplo, la regulación de frecuencia (que requiere una respuesta rápida) o la alimentación de respaldo (suministro de energía a largo plazo) tienen requisitos diferentes para la tasa C.
3. Evaluar el rendimiento de los equipos principales y del sistema.
Batería: Baterías de iones de litio (especialmente fosfato de hierro y litioSon la opción principal para aplicaciones industriales y comerciales debido a su buen equilibrio entre densidad de energía, vida útil y seguridad. El número de ciclos y la profundidad de descarga son factores importantes.
PCS/Inversor:
Eficiencia de conversión de energía: Se refiere a la proporción de energía que se pierde durante la carga y la descarga. Los sistemas convencionales tienen una eficiencia de entre el 85 % y el 95 %. Una mayor eficiencia implica un menor coste de electricidad.
PCS y EMS: El convertidor de almacenamiento de energía (PCS) se encarga de la conversión CA/CC, y su eficiencia afecta las pérdidas totales. El sistema de gestión de energía (EMS) es el "cerebro", y sus estrategias de programación inteligente (como la carga y descarga automáticas basadas en los precios de la electricidad y la carga) afectan directamente los ingresos finales.
4. Evaluación del emplazamiento y planificación del tamaño
Espacio físico: El espacio comercial suele ser limitado. La evaluación de la estructura del sitio determinará si se adopta un contenedor exterior todo en uno (por ejemplo, de 20 pies, 40 pies) o diseño de gabinetes modulares.
Condiciones ambientales: Considere la ventilación, la disipación de calor, la altitud y las temperaturas extremas en el lugar de instalación. Es fundamental contar con un sistema de gestión térmica avanzado (refrigerado por aire o por líquido).
5. Análisis económico
Coste del ciclo de vida: Esto incluye no solo el precio de compra inicial del equipo, sino también los costes a largo plazo, como la instalación, el funcionamiento y el mantenimiento, así como las pérdidas de electricidad.
Cálculo del período de recuperación: Divida la inversión total del proyecto por el ingreso neto anual esperado para obtener el período de recuperación. Un típico comercial o proyecto de almacenamiento de energía industrial Puede tener un período de recuperación de la inversión de 3,5 a 5 años, pero esto puede fluctuar debido a factores como los precios de la electricidad, las políticas y la escala del proyecto.