Factor 1: Química de la batería
Determina directamente la seguridad, la vida útil y el coste total del ciclo de vida.
Factor 2: Grado celular
La celda es el componente más fundamental y costoso de un sistema de almacenamiento de energía; su control de calidad determina directamente la seguridad y la consistencia de su vida útil.
Factor 3: Sistema de gestión de la batería (BMS)
El BMS es el "cerebro y los nervios" de la batería, responsable de monitorizar el voltaje, la corriente y la temperatura de cada celda, gestionar la ecualización de las celdas y comunicarse con el PCS y el EMS.
Factor 4: Capacidad de la batería (kWh)
Clave: Determina la cantidad de energía que se puede almacenar, que corresponde directamente a la escala de reducción de picos, arbitraje de llenado de valles y duración de la energía de respaldo. Para sistemas de almacenamiento de energía residenciales, una batería de litio de 5-16 kWh es suficiente; para el almacenamiento de energía comercial, 500 kWh-1 MWh Se recomienda.
Factor 5: Potencia de salida (kW)
Clave: Determina cuánta carga máxima se puede reducir instantáneamente, así como la capacidad de carga del inversor.
Factor 6: Vida útil de la batería (vida útil en años naturales frente a vida útil en ciclos de carga y descarga)
La clave determina directamente si se puede alcanzar el plazo de recuperación de la inversión.
Factor 7: Fabricante de baterías
El sistema de control de procesos y de calidad del fabricante de células son garantías fundamentales de la consistencia de las células.
Garantía
Factor 8: Garantía
Los términos de la garantía representan el firme compromiso del fabricante con la fiabilidad del producto y sirven como última línea de defensa contra los riesgos.
Factor 9: Entorno de instalación (temperatura, ventilación, seguridad contra incendios y espacio)
Las condiciones ambientales influyen directamente en la vida útil y la seguridad de la batería.
Factor 10: Expansión de la batería (modularidad y capacidad de expansión)
La posibilidad de aumentar la capacidad de la batería a bajo coste tras el crecimiento de la empresa o los cambios en las políticas de precios de la electricidad, evitando así una renovación completa del sistema.